Profesionistas

La conocí una tarde de abril, cuando el aire es cálido y la tarde te envuelve en vapores somnolientos; ella toda una mujer llena de cicatrices, tatuajes y perforaciones que la hacian sentir más bella.
Me encantó su sonrisa peculiar, los dientes blancos y los labios carmesí. Sonrei al verla llegar, le sonrei como lo haces con amigos o familia, así de calida era verla llegar.
Amiga de mi amiga la fui tratando, es de esas personas que tienen algo que te intriga y te da curiosidad. Mujer abierta, atenta y desprendida. Jamás pensarías que fuera un ser conciderado indecente, yo la veía tan normal, tan común, incluso tan mujer que sorprendio conocerla a fondo.
Su nombre es un nombre cualquiera, sin más afán, sin más presencia. A ella no le gustaba, simplemente no le agradaba ser llamada como el recuerdo de la ex novia de su padre, no; quería olvidar aquello que tantos reclamos producia en su familia.
Pues bien, ella tenía un trabajo peculiar; no cualquiera puede hacerlo, no cualquier persona sabe el negocio, no siempre están ahí por gusto a la profesión; pero a ella, a ella le encantaba, se deleitaba con cada trabajo, con cada hora, con cada gota de sudor. Jamás le importo lo que dijeran de ella, lo que los demás pensaran, simplemente era libre de hacer lo que más le gusta, por amor a su familia y por amor al "arte".
Su nombre de guerra no era más diferente que su nombre verdadero, simplemente se "agringo" un poco, para sonar más atractiva. Rara vez cambiaba de nombre, pero siempre uno que a ella le gustara. Conocí varias mujeres en ella misma, siempre con un dejo de picardía que la hacian más atractiva, o al menos eso me decía. Unas veces seductora, unas más seducible, pero siempre con la sonrisa que en ella se veía natural.
Su historia, algo extraña, familiar y extraña al mismo tiempo:
Era una mujer del norte del país, donde la sangre es más caliente de lo normal y ves a las niñas de 14 años embarazadas o con bebés en brazos. Sin embargo ella fué inteligente y logró terminar la preparatoria sin problemas. Me contó que dejó a su hermana cuando ella tenía 12 años, ya que comenzó a trabajar en el centro de su estado y no podía estar más junto a su familia o más bien, no quería.
Su hermana pronto cayó en las estadisticas y a los 14 años se escapó de la casa de sus padres para irse con ella, le contó que estaba embarazada y que tenía miedo. "Kimberly", uno de sus nombres de guerra, tomó la desición de hacerce cargo de su hermana y del bebé, así que se la llevo al centro del país, era el plan perfecto, su hermana se iría a estudiar un año de intercambio a Cuernavaca y ella resultaría embarazada, todo al mismo tiempo. Sin embargo, fue una desición díficil ya que la vida que llevaba no era para tener a una niña en casa, las fiestas y las horas "extra" No cabrían si se quedaba con el bebé.
Por fortuna la respuesta llegó sola, sus papás apoyarían al cuidado de la nueva bebé y la escuela de su hermanita, así que una vez pasado el año prometido, regresarón a su pueblo con una gran noticia, ella era mamá y su hermanita había terminado la secundaria con honores (alguna mentira tenían que inventar).
De esto han pasado ya 4 años y esta mujer, sigue haciendo lo que le gusta, lo que le causa un placer infinito. Dice estar agradecida porque es madre de una niña morenita con talento para el baile, a la que mantiene y que por fortuna ve cada 2 meses. Su hermana tiene prohibido decir cualquier cosa en relación a la pequeña y así la paz mental de su familia esta bien.
"Sasha", como le gusta que la llamen ahora, sigue disfrutando la fiesta, hace y deshace con su cuerpo como le parece, algunas veces juega a ser la victima, otras es una fiera que ataca con  lujuria a los hombres casados, por el simple hecho de divertirse un rato.
Su frase siempre ha sido "si no los atiende es lógico que me busquen".
Cuando la conocí, nunca pense que su profesión fuera esta, con el paso del tiempo no la imagino de otra manera más que haciendo esto. Aunque ella está conciente que el cuerpo se cansa y deja de ser atractivo para los hombres, también sabe que tiene una hija a la que mantener y una familia que no la concidera digna de regresar a su casa, pero si digna de mandar dinero para su hija claro esta.
Ella lo dice con una sonrisa en la cara; "Soy dama de compañía, jamás próstituta, juego con ellos y cumplo sus fantasías, de ahí mantengo a mi hija y a mi madre, no soy mala y aún así hay quien quiere juzgarme. ¿Quién más te va a dar diner por hacer algo que a todos les gusta?"

Hoy no tengo idea de en donde puede estar esta mujer, perdí la comunicación después de 6 meses de conocerla, sin embargo me dejó una gran lección. Espero que a ti también...

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