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Mostrando las entradas etiquetadas como ataque

Todo va a estar bien ¿en serio todo va a estar bien?

Hola vieja amiga Tiempo sin verte, sin saber de ti y ahora estás más cerca. Las pesadillas volvieron, las ansiedades contigo, el exceso de futuro y las sobras de un pasado no dejan que mi presente respire. He intentado mucho por salir a flote, he leído más de lo que te imaginas, he intentado mantener mi mente en calma pintando, trabajando e incluso peleando, pero ya no puedo más. Estás de nuevo aquí, y lucho porque te vayas, por volver al rumbo, por no darte la fuerza que estás tomando, pero no sé porqué diablos llegaste con más fuerza ¿serán las circunstancias? ¿Puedo culpar a una pandemia mundial? Creo que sería aún más cobarde culpar un accidente fortuito por tu llegada, sobre todo cuando he vivido conmigo misma por más de treinta años y sola por tres meses. Pensé que me sería muy difícil, pensé que vivir sola te haría venir y veo que no me equivoqué para nada. Llegaste con mucha fuerza, ni siquiera la música calma mi mente, ni escribir me anima y día a día me obligo a hacer l...

INICIACIÓN

Mi padre... era un monstruo, y tú también... y yo también. Los Pávlov habían sido criados para matar, en aquella familia el amor no existe pero si dinero y aquello era más importante que una promesa, pero Mijail fue la excepción de la regla al enamorarse perdidamente de una mujer, Megan se llamaba y él podía decir que era el amor de su vida. Los Pávlov fueron criados bajo ese régimen y por esa razón cada hermano era capaz de engatusar a las mujeres para que dieran todo por ellos, incluso la vida misma. Pero para los Pávlov, el enamoramiento era un asunto que no podía seguir de esa manera, sobre todo porque la mujer en cuestión estaba causando más problemas que ayudando (como ellos creían que debía hacer una mujer) a Mijail con los negocios, y el mediano de la familia tendría que aprender los negocios sin tentarse el corazón. Eran las doce de la noche cuando Mijail salió de aquel bar, estaba cansado, había logrado colocar una fuerte cantidad de polvo en aquel lugar, así que se sen...

La maldición de las lágrimas de lobo

Ein Mann stirbt nicht für etwas, was er nicht glaubt. “Solo el más digno hijo de Alemania será capaz de obtener nuestras riquezas, para los impostores una gran desgracia les espera” Aldrik y Noah Bouchard habían sido mandados en misión a Bavaria, para ser más exactos, habían sido mandados al bosque de Arrach, mejor conocido como el bosque bávaro, cuya extensión va desde República Checa hasta Alemania. Lewis, siendo el viejo colmilludo, mandó a ambos hermanos, aprovecharía las habilidades de Aldrik en cuestión de negociación y las de Noah en cuestión de ubicación territorial. En las mochilas de viaje, los hermanos llevaban un mapa de la Alemania moderna, junto con unos acetatos de la Alemania de 1943, debían llegar primero al río Danubio para que, de ahí, comenzaran su expedición, también llevaban las coordenadas que había sacado el viejo de aquella partitura robada por el menor de los hermanos, algo de provisiones y armas. Debían hacerlo perfecto. Al llegar al Danubio ...

Terrores Nocturnos

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La ciudad en inquietante calma se mece al compás del reloj, todos dormidos, en calma, llevados por los sueños que rondan la habitación. Pero en una cama no hay calma, las manos surgen de debajo de ella, asfixian, aprietan, acorralan, jalando a su ocupante al vacío de su existencia. Acorralándola en el tiempo, en los recuerdos, en la nada, haciendo el espacio más pequeño, frío y a ella sin alma. -Dime ¿qué hacer? -Dime ¿a dónde correr? -Contéstame ya o acaba conmigo. Prefiero eso antes que la duda, prefiero eso antes que seguir a oscuras. La cama da vueltas, las manos no paran, rasgan, lastiman, arañan, raspan. Los recuerdos vuelven clavándose en su piel, hiriendo y sangrando hasta el amanecer. -Dime ¿qué debo hacer? -Dime ¿a dónde he de correr? Vueltas una vez más, los recuerdos comienzan a explotar, las manos siguen tocando sin parar y ella... oh ella tumbada queda ya. El pecho comprimido, la respiración irregular, rezando por desperar. La noche acaba ya, las manos ya no están, lo...