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La maldición de las lágrimas de lobo

Ein Mann stirbt nicht für etwas, was er nicht glaubt. “Solo el más digno hijo de Alemania será capaz de obtener nuestras riquezas, para los impostores una gran desgracia les espera” Aldrik y Noah Bouchard habían sido mandados en misión a Bavaria, para ser más exactos, habían sido mandados al bosque de Arrach, mejor conocido como el bosque bávaro, cuya extensión va desde República Checa hasta Alemania. Lewis, siendo el viejo colmilludo, mandó a ambos hermanos, aprovecharía las habilidades de Aldrik en cuestión de negociación y las de Noah en cuestión de ubicación territorial. En las mochilas de viaje, los hermanos llevaban un mapa de la Alemania moderna, junto con unos acetatos de la Alemania de 1943, debían llegar primero al río Danubio para que, de ahí, comenzaran su expedición, también llevaban las coordenadas que había sacado el viejo de aquella partitura robada por el menor de los hermanos, algo de provisiones y armas. Debían hacerlo perfecto. Al llegar al Danubio ...

Adicción

Al verte, te inhalo y lo disfruto, como el niño al dulce y el viejo al vino, comprobando que eres el alucinógeno contra el que se lucha, pero al final te vence, porque quieres ser vencido. Me alejo de ti, tratando de no asfixiarme, me alejo de ti sabiéndote tan cerca, para salvar mi mente y mi cuerpo de una adicción palpable y embustera, Sí, embustera como tus caricias y todo lo que me rodea. Te marchas, no te detengo, porque sé que la libertad es la voz macabra, que truculenta susurra, incitándote a gozar de tal quimera, a disfrutar de la piel que un día fue nuestra, a descubrir que tal libertad nunca existió. Es un elixir erótico, que tú y yo hemos descubierto, disfrutando entre sollozos de lo imposible, manteniéndonos en el limbo de un mundo irreal, jugando con la verdadera intención de nuestros cuerpos llenos de sensaciones, ausencias y deseos, pidiendo al cielo no volver a hacerlo pero cayendo en cuenta que parar no podemos. Te marchas, no te detengo, p...

Cartas a mi amor: 8 de 21

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Nunca te imaginas donde vas a parar o con quién acabarás. Ahora entiendo cuando me decían que las mejores cosas se dan de la manera más mágica y espontánea del mundo. Uno nunca lo imagina así. Pero me pasó y lo estoy disfrutando en grande. Eres esa chispa mágica, a veces titilante pero siempre ardiendo. Me motivas, es tan raro sentir ese deseo de hacer las cosas bien por alguien más. Llegaste en un momento raro, te instalaste de la forma más rara y el cariño ha crecido a paso firme hasta llegar a donde estamos. Por eso gracias. Infinitas y simples gracias. Soy una persona afortunada por tenerte a mi lado. En definitiva gracias. Con amor La rana con gripe