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Mostrando las entradas etiquetadas como libertad

Contrastes

 Ella, fruto dulce que llena mi boca con su sabor. Yo trago de amargura que contamina todo su entorno y sin embargo decidimos irnos a la cama una vez más. Ella, hábil y graciosa, cada cosa que hace es tan delicada como ella misma y al mismo tiempo tan fuerte que estoy seguro nada puede romperla. Yo no, tropiezo con cada rincón que me encuentro, disculpándome cuando la fuerza del golpe llega a lastimarla. Yo, devorador de historias y libros que invitan a soñar. Ella, bailarina de sueños, que contagia a los que la rodean y vuelve el más mínimo lugar un hogar. Ella baila moviendo las caderas, yo no. Ni siquiera recuerdo haberme tomado el tiempo para aprender y cuando vamos a fiestas, me mira con aquellos ojos suplicantes señalando la pista con su mano, aunque no sé, de todos modos cedo. A ella le gusta hablar, puede pasar horas enteras hablando, a mi no me gusta. Paso mis horas envuelto en letras, libros viejos y poesía barata, ella me entiende y termina siendo ella quien habla mientr...

Adicción

Al verte, te inhalo y lo disfruto, como el niño al dulce y el viejo al vino, comprobando que eres el alucinógeno contra el que se lucha, pero al final te vence, porque quieres ser vencido. Me alejo de ti, tratando de no asfixiarme, me alejo de ti sabiéndote tan cerca, para salvar mi mente y mi cuerpo de una adicción palpable y embustera, Sí, embustera como tus caricias y todo lo que me rodea. Te marchas, no te detengo, porque sé que la libertad es la voz macabra, que truculenta susurra, incitándote a gozar de tal quimera, a disfrutar de la piel que un día fue nuestra, a descubrir que tal libertad nunca existió. Es un elixir erótico, que tú y yo hemos descubierto, disfrutando entre sollozos de lo imposible, manteniéndonos en el limbo de un mundo irreal, jugando con la verdadera intención de nuestros cuerpos llenos de sensaciones, ausencias y deseos, pidiendo al cielo no volver a hacerlo pero cayendo en cuenta que parar no podemos. Te marchas, no te detengo, p...

Cartas a mi amor: 6 de 21

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Tengo ganas de ti todo el tiempo. Extraño tus abrazos, tus besos, tus manos, las caricias que me das. Extraño tus ojos, tus labios, tu nariz, tus miradas intimidatorias. Extraño como luces al despertar y las maldiciones que hacías al despertar y al enojarte porque realmente te gustaba. Extraño las risas y tu voz, tu canto y las pláticas a deshoras. Extraño tu forma de comer y además de todo extraño tu manera de mirarme, no la intimidante, la amorosa, la dulce, la que me hace valorarte cada día más. ¿Qué me has dado? ¿Qué me has hecho? Que no quiero soltarte más. Por hoy es todo. Con cariño La rana