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Ríndete

El reloj anuncia la hora: 3:30 am, los invitados se van, el personal limpia y, después de 40 desesperantes minutos, el club se vacía. O al menos eso pensaba Ethan Coleman que abandonaba el club después de que todos se hubieran ido, pero Jude seguía ahí, escondido y acompañado. -Ríndete- susurró Jude al oído de aquella dama vestida de negro -Igual perderás la ropa y la cordura-  La mujer de piel blanca se removía luchando contra las esposas que aquel hombre le había colocado, ella lo veía de reojo, ya que el mayor caminaba en círculos devorándola con la mirada. Pronto se acercó a ella y con delicadeza cubrió su boca con su corbata.  -Deja de luchar- el susurro en su espalda hizo que la piel femenina se erizara por completo y que Jude sonriera ampliamente satisfecho -y baja la mirada-  Teniéndola así, Jude levantó su diestra y la estrelló en aquel torneado trasero dejando la primera marca, luego tomó la botella de licor que había apartado para ambos y roció un poco...

Adicción

Al verte, te inhalo y lo disfruto, como el niño al dulce y el viejo al vino, comprobando que eres el alucinógeno contra el que se lucha, pero al final te vence, porque quieres ser vencido. Me alejo de ti, tratando de no asfixiarme, me alejo de ti sabiéndote tan cerca, para salvar mi mente y mi cuerpo de una adicción palpable y embustera, Sí, embustera como tus caricias y todo lo que me rodea. Te marchas, no te detengo, porque sé que la libertad es la voz macabra, que truculenta susurra, incitándote a gozar de tal quimera, a disfrutar de la piel que un día fue nuestra, a descubrir que tal libertad nunca existió. Es un elixir erótico, que tú y yo hemos descubierto, disfrutando entre sollozos de lo imposible, manteniéndonos en el limbo de un mundo irreal, jugando con la verdadera intención de nuestros cuerpos llenos de sensaciones, ausencias y deseos, pidiendo al cielo no volver a hacerlo pero cayendo en cuenta que parar no podemos. Te marchas, no te detengo, p...

Soñando contigo - MICROCUENTOS

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Despierto sola en la cama del hostal donde me estoy hospedando, es interesante como es que estando tan rodeada de gente me encuentre tan sola, simplemente sola, pensando en una sola cosa: tú. Mi cuerpo tiembla, mi respiración se agita y cada parte de mi ser grita tu nombre tan fuerte que temo despertar a los vecinos. Me giro quedando de espaldas mirando el techo, vaya vacío; de nuevo mi cuerpo te grita, suplica tu presencia tal y como la primera vez que estuve entre tus brazos. Mis manos se mueven solas mientras mi mente me traiciona recordando justo el primer día en que estuve contigo. Estaba asustada, agitada y mirando cada movimiento que tu hacías y, al parecer, estabas tan asustado como yo. Las primeras veces son importantes y vaya que ahora lo comprendo. Cierro los ojos, mis manos recorren mis senos bajando por mi estómago, eres tú quien me toca, quien recorre mi piel erizada y hace que de mi boca salga aquel sutil jadeo. Lo recuerdo bien, sentados en la sala, mirando...