Mi padre... era un monstruo, y tú también... y yo también. Los Pávlov habían sido criados para matar, en aquella familia el amor no existe pero si dinero y aquello era más importante que una promesa, pero Mijail fue la excepción de la regla al enamorarse perdidamente de una mujer, Megan se llamaba y él podía decir que era el amor de su vida. Los Pávlov fueron criados bajo ese régimen y por esa razón cada hermano era capaz de engatusar a las mujeres para que dieran todo por ellos, incluso la vida misma. Pero para los Pávlov, el enamoramiento era un asunto que no podía seguir de esa manera, sobre todo porque la mujer en cuestión estaba causando más problemas que ayudando (como ellos creían que debía hacer una mujer) a Mijail con los negocios, y el mediano de la familia tendría que aprender los negocios sin tentarse el corazón. Eran las doce de la noche cuando Mijail salió de aquel bar, estaba cansado, había logrado colocar una fuerte cantidad de polvo en aquel lugar, así que se sen...
Muchas veces me he preguntado si realmente estoy haciendo lo correcto. Si mi vida camina en el rumbo que había planeado o simplemente la he dejado pasar sin agarrarla de la mano. Pues bien, te diré algo: El rumbo que tenía preparado para mi ha dado tantas vueltas que no sé donde me perdí, dejar de hacer las cosas que antes amaba, solo por el simple hecho de estar pegado a alguien, alejarme de amigos, personas, cosas y cursos, solo por estar ahí, para cuando me necesite. Y he aprendido bastante en realidad, he aprendido que debo tener coraje suficiente para decirle cosas a alguien, en su cara, aprendí también que amar no siempre es como lo soñaste, aprendí que no sabemos que es el amor realmente, y estoy segura que jamás sabremos qué es. Hace mucho me juré a mi misma que nunca me iba a dejar cambiar por alguien, que iba a permanecer fiel a mi, por siempre, no importando quien o que sea para mi. Pero me he llevado una gran sorpresa, y una decepción, al darme cuenta que ya pasó, ya d...
No hay mayor placer que el de la caza, Tyler lo había aprendido rápido, ir en silencio estudiando cada movimiento de la presa era un pequeño placer, observar con paciencia y atacar en el momento adecuado le daba al norteamericano ese pequeño poder embriagante;Tyler se había hecho adicto a la adrenalina de cazar. El joven había sido contratado para un trabajo, uno que era valorado ya que él tenía la agilidad y limpieza de sus actos y porque, claro, Tyler le debía un favor a uno de los hombres más adinerados de aquel bajo mundo, así que no se pudo negar cuando vio la segunda parte de la misión, simplemente tragó saliva y asintió con aquel ceño fruncido; él jamás había hecho algo así y, siendo sincero, no sabía si se arrepentiría llegado el momento. El joven se dedicó a estudiar a su víctima por más de una semana; es increíble lo rápido que puedes conocer a las personas, su rutina, sus caminos y hasta los pequeños tics nerviosos cuando presienten que están en peligro. Esa era ...
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