FRUTO PROHIBIDO

La historia cuenta que un par de amantes probaron aquello que no podían, dicen que su sabor era tan dulce que no resistieron y comieron aún más, que su aroma los embriagó, que su sabor los cautivó y que sus jugos saciaron su sed. Manzana le llamaron.

Esa misma historia cuenta que fueron tentados, que los incitaron, primero a ella y luego a él, que la tentación no fue tan grande como la incitación, que las palabras los envolvieron hasta tomar el fruto prohibido. Que una vez que lo comieron se dieron cuenta de la realidad, de la verdad. Manzana le llamaron.

La historia cuenta que yo también fui tentado, que las palabras me ensordecieron, que su aroma me envolvió, que su sabor me cautivó, que su jugo sació mi sed, fui tentado, fui incitado, fui envuelto. Manzana le llamaron.

La conciencia me dijo "es fruto prohibido" la razón también lo comentó y la tentación susurró a mi oído "solo una mordida". Manzana le llamaron, mujer le llamo yo.

Los amantes de la historia se arrepintieron de haber comido de la manzana, de haber probado sabiduría, conciencia, razón, dolor y todo lo que esta tenía, al fin recordemos que era el fruto de la conciencia y razón, por eso era prohibido.

En cambio yo... bueno yo ya conocí todo eso. Ella es mi fruto prohibido, ella es mi tentación y por lo que veo mi perdición. Me pierdo en sus ojos, me embriago de su aroma, me sacio con su cuerpo, ella mitiga mi sed.

Tal vez porque es prohibida, tal vez porque me iluminó, tal vez porque trajo razón o simplemente porque me causará dolor.

Manzana le llaman ellos, mujer le llamo yo.

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