No hay mayor placer que el de la caza, Tyler lo había aprendido rápido, ir en silencio estudiando cada movimiento de la presa era un pequeño placer, observar con paciencia y atacar en el momento adecuado le daba al norteamericano ese pequeño poder embriagante;Tyler se había hecho adicto a la adrenalina de cazar. El joven había sido contratado para un trabajo, uno que era valorado ya que él tenía la agilidad y limpieza de sus actos y porque, claro, Tyler le debía un favor a uno de los hombres más adinerados de aquel bajo mundo, así que no se pudo negar cuando vio la segunda parte de la misión, simplemente tragó saliva y asintió con aquel ceño fruncido; él jamás había hecho algo así y, siendo sincero, no sabía si se arrepentiría llegado el momento. El joven se dedicó a estudiar a su víctima por más de una semana; es increíble lo rápido que puedes conocer a las personas, su rutina, sus caminos y hasta los pequeños tics nerviosos cuando presienten que están en peligro. Esa era ...
Mi padre... era un monstruo, y tú también... y yo también. Los Pávlov habían sido criados para matar, en aquella familia el amor no existe pero si dinero y aquello era más importante que una promesa, pero Mijail fue la excepción de la regla al enamorarse perdidamente de una mujer, Megan se llamaba y él podía decir que era el amor de su vida. Los Pávlov fueron criados bajo ese régimen y por esa razón cada hermano era capaz de engatusar a las mujeres para que dieran todo por ellos, incluso la vida misma. Pero para los Pávlov, el enamoramiento era un asunto que no podía seguir de esa manera, sobre todo porque la mujer en cuestión estaba causando más problemas que ayudando (como ellos creían que debía hacer una mujer) a Mijail con los negocios, y el mediano de la familia tendría que aprender los negocios sin tentarse el corazón. Eran las doce de la noche cuando Mijail salió de aquel bar, estaba cansado, había logrado colocar una fuerte cantidad de polvo en aquel lugar, así que se sen...
“Pero considera lo del camión se helados, podría ser una forma interesante de hacer repartos” Las palabras de la rubia quedaron guardadas en su memoria después de aquella plática llena de sinceridad, alcohol y bromas para intentar bajar la tensión del momento. Avery había mencionado con sarcasmo usar un camión de helados para transportar su mercancía de un lugar a otro y su acompañante le había contestado que sería una forma interesante de transportar la mercancía de un lado a otro, así que la idea se instaló en su mente un largo tiempo, lo suficiente como para llevarlo a cabo. Luego de mes y medio de planeación, el canadiense tuvo en el garaje de su bodega una camioneta pintada y decorada como si fuera un camión de helados, por dentro se veía exactamente igual, tenía las cajas de empaquetado para los helados y paletas, también tenía los sensores de enfriamiento para mantener los productos fríos, por fuera estaba completamente decorada con colores llamativos, azules, verdes...
Comentarios
Publicar un comentario