No hay mayor placer que el de la caza, Tyler lo había aprendido rápido, ir en silencio estudiando cada movimiento de la presa era un pequeño placer, observar con paciencia y atacar en el momento adecuado le daba al norteamericano ese pequeño poder embriagante;Tyler se había hecho adicto a la adrenalina de cazar. El joven había sido contratado para un trabajo, uno que era valorado ya que él tenía la agilidad y limpieza de sus actos y porque, claro, Tyler le debía un favor a uno de los hombres más adinerados de aquel bajo mundo, así que no se pudo negar cuando vio la segunda parte de la misión, simplemente tragó saliva y asintió con aquel ceño fruncido; él jamás había hecho algo así y, siendo sincero, no sabía si se arrepentiría llegado el momento. El joven se dedicó a estudiar a su víctima por más de una semana; es increíble lo rápido que puedes conocer a las personas, su rutina, sus caminos y hasta los pequeños tics nerviosos cuando presienten que están en peligro. Esa era ...
Mi padre... era un monstruo, y tú también... y yo también. Los Pávlov habían sido criados para matar, en aquella familia el amor no existe pero si dinero y aquello era más importante que una promesa, pero Mijail fue la excepción de la regla al enamorarse perdidamente de una mujer, Megan se llamaba y él podía decir que era el amor de su vida. Los Pávlov fueron criados bajo ese régimen y por esa razón cada hermano era capaz de engatusar a las mujeres para que dieran todo por ellos, incluso la vida misma. Pero para los Pávlov, el enamoramiento era un asunto que no podía seguir de esa manera, sobre todo porque la mujer en cuestión estaba causando más problemas que ayudando (como ellos creían que debía hacer una mujer) a Mijail con los negocios, y el mediano de la familia tendría que aprender los negocios sin tentarse el corazón. Eran las doce de la noche cuando Mijail salió de aquel bar, estaba cansado, había logrado colocar una fuerte cantidad de polvo en aquel lugar, así que se sen...
Hola vieja amiga, hace un tiempo que no te veía. He pensado sinceramente ir a terapia, un lugar donde se pierda toda franja de mentira y pueda llorar sin necesidad de ocultarme. Toda mi vida he tenido que ser fuerte y también toda mi vida he mentido, siempre teniendo que ser doña perfecta y decir que las cosas no me importan y sí me importan mucho. Lloro hasta con Bambi y sobre todo dejo que me pasen las cosas por no saber poner un alto, y de siempre he. Mírate, estas de nuevo aquí, jodiendo y haciendo que mi cabeza se vuelva loca pensando en lo poco que he hecho y ¿Sabes qué es lo peor? Sé que he hecho mucho, he tomado cursos, he aprendido y sobre todo he crecido, pero estas aquí otra vez diciéndome que no sirvo para nada, que no he hecho nada y sobre todo escuchando las mismas palabras "ponte a hacer algo, es tiempo de formar cosas, es tiempo de pensar en tu futuro". Aprendí 10 años y no sé qué hacer ahora,...
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